Cumple con el grado alimenticio para almacenar alimentos

En el mercado existen más de 100 tipos de plástico utilizados diariamente para empacar o envasar alimentos, más de la mitad de ellos presentan algún grado de toxicidad, lo cual representa un peligro a mediano y largo plazo para la salud de los consumidores.

Para clasificar esos plásticos, la industria creó una simbología que se imprime en los empaques, con el fin de diferenciar su uso y procedencia, con lo que se pueden evitar enfermedades o complicaciones en la salud de las personas.

Además, con esta clasificación se facilita que conozcamos si los contenedores son capaces de resistir altas temperaturas, si se pueden colocar dentro del microondas, guardar en el congelador, o dejar a la intemperie, todo esto con el mismo fin de reducir el efecto negativo de los plásticos en nuestra salud.

De los ya mencionados más de 100 tipos de plásticos que se utilizan en el empacado de los alimentos más comunes, 7 de estos son los que se usan con mayor frecuencia.

De acuerdo con el símbolo triangular marcado en los recipientes y el número dentro de esta figura, se representa el tipo de material con el que fue elaborado, y se determinan cuáles son las condiciones ideales de uso.

Cotiza aquí tanques de polietileno de grado alimenticio.

Polietileno de grado alimenticio.

El número uno corresponde al PET (polietileno tereftalato), el dos al HDPE (Polietileno de alta densidad), el número tres es el V o PVC (Cloruro de polivinilo) y el cuatro al LDPE (Polietileno de baja densidad).

El número cinco es PP (Polipropileno), el número seis PS (poliestireno) y el siete corresponde a otros plásticos con los que se fabrican DVD’s, lentes de sol, partes de computadores, entre otros.

Por otro lado, los plásticos marcados con el número siete deben evitarse totalmente para tener contacto con los alimentos ya que desprenden Bisfenol A, componente monomérico presente en aditivos plásticos utilizados en la fabricación de materiales de policarbonato.

Esta sustancia química es potencialmente capaz de afectar el equilibrio natural de las hormonas del cuerpo y puede representar un riesgo para el desarrollo normal de los niños, así como aumentar la posibilidad de contraer una gran variedad de enfermedades, como la diabetes tipo 2, cánceres de seno y cáncer de próstata.

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